Saltar al contenido

Ayuno de 36 horas

4 mayo 2021

Ayuno Intermitente: Vivir realmente sin hacer dietas¿Ayuno de 36 horas? Pues sí, quedate y descubre este tipo de ayuno intermitente.

El ayuno intermitente es una de las dietas más populares, con una salvedad: no se trata de una dieta, sino de un estilo de alimentación o forma de comer que hay que seguir de por vida. Desde que éste estilo empezó a popularizarse, se observó como una alternativa saludable a las dietas clásicas de restricción calórica, ya que permite-siempre dentro de la lógica- no tener que estar tan pendiente de las calorías en las comidas que se llevan a cabo siempre que estas estén lo suficientemente espaciadas entre sí, para muchas personas es más fácil contar horas sin comer que calorías en sus platos.

Pero el concepto de ayuno intermitente dista de ser unánime. Así se define a la forma más habitual de llevarlo a cabo –comer durante ocho horas al día y descansar 16-, pero también la dieta 5:2, que consiste en mantener una dieta muy hipocalórica (unas 500 kilocalorías) durante dos días a la semana (pueden ser dos días cualesquiera) y comer con normalidad los cinco días restantes.

Ahora, un estudio publicado en la revista Cell Metabolism ha desvelado los beneficios para la salud de un nuevo tipo de ayuno intermitente: uno quizás más extremo y que, hasta la fecha, no se había por ello estudiado en profundidad pero que empieza a tomar mas auge.

Su denominación podría traducirse como ayuno a días alternos (altenate-day fasting) y consiste en no comer absolutamente nada en 36 horas y hacerlo sin límites durante 12. «Este intervención es de las más extremas dietéticamente hablando, y no ha sido lo suficientemente investigada en ensayos clínicos aleatroizados», explica Frank Madeo, profesor de Instituto de Biociencias Moleculares en la Universidad Graz, en Austria, uno de los autores del estudio. «En el trabajo, hemos analizado un amplio rango de parámetros, que incluye mediciones fisiológicas y moleculares. Si los efectos de este tipo de ayuno difieren, se necesitan estudios complejos para comparar las diferentes dietas».

En este estudio concreto se seleccionó a 60 voluntarios sanos y sin obesidad que, durante un mes, fueron asignados a uno de dos grupos: los que tenían que seguir el ayuno a días alternos (ADF, de sus siglas en inglés) o los que podían comer lo que quisieran. La adherencia a la intervención se vigiló midiendo los niveles de glucosa (forma de medir la cetosis) en los que hacían el ADF, a los que también se pedía que documentaran lo que hacían en sus días de ayuno, en los que podían hacer vida normal.

ayuno 36 horasDe manera adicional, los investigadores estudiaron a 30 personas que ya habían practicado el ADF durante seis meses antes de que comenzara el estudio para poder evaluar escenarios con personas que ya habían practicado el ayuno intermitente. En ellos, lo que se quería analizar era la seguridad de la intervención a largo plazo.

«Lo que descubrimos es que, de media, durante las 12 horas en las que podían comer con normalidad los participantes en el grupo del ADF compensaban algunas de las calorías no ingeridas durante el ayuno, pero ni mucho menos todas», explica otros de los autores del estudio, Harld Sourij.

En general, los participantes en el grupo del ayuno redujeron una media de alrededor del 35% de las calorías con respecto al otro grupo y perdieron una media de 3,5 kilos durante las cuatro semanas de ADF.

Pero más allá del peso, que es en lo que cualquier mortal se centra para hacer una dieta, los investigadores encontraron ciertos datos que hacen de esta dieta una alternativa saludable para perder peso. Los participantes redujeron sus niveles de SICAM-1, un biomarcador asociado a la inflamación y a las enfermedades ligadas al envejecimiento. También se redujeron los niveles de triyodotironina, también conocida como T3, una hormona que, en niveles bajos, se asocia a una mayor longevidad.

Más ventajas: los análisis de sangre mostraron niveles más bajos de colesterol y la cintura métrica que habían perdido barriga. «Por qué la restricción calórica y el ayuno inducen tantos beneficios es algo que no está del todo claro», explica otro de los autores, Thomas Pieber. «Pero lo bueno de esta forma estrica de ayuno es que no tienen que fijarse en qué comidas hacen ni en cuantas calorías consumen, simplemente no comen durante todo un día».

Además, este nuevo estudio destaca ventajas del ayuno frente a la restricción calórica, como que esta última vía puede llevar a la malnutrición y, por lo tanto, a una disminución del sistema inmunológico. Sin embargo, en los participantes que llevaban seis meses ayunando, las defensas funcionaban perfectamente.

Sin embargo, y a pesar de los beneficios observados, los autores no recomiendan que el ADF sea la manera habitual de alimentarse para toda la población. «Creemos que es una buena opción para personas obesas que quieran perder peso, o quizás incluso para personas que sufran enfermedades provocadas por la inflamación», señala Madeo.

Los investigadores encontraron que los participantes tenían una regulación descendente fluctuante de aminoácidos, en particular de metionina. Se ha demostrado en roedores que la restricción de aminoácidos causa la extensión de la vida útil. Además, tenían una regulación continua de los cuerpos cetónicos, incluso en días sin ayuno. Se ha demostrado que esto promueve la salud en varios contextos.

Asimismo, habían reducido el colesterol, los niveles de sICAM-1, un marcador relacionado con la enfermedad y la inflamación asociadas con la edad, así como los niveles de triyodotironina sin alterar la función de la glándula tiroides. Anteriormente, los niveles bajos de esta hormona se han relacionado con la longevidad en humanos. Los participantes tuvieron una reducción de la masa grasa del tronco, conocida como grasa del vientre.

A pesar de los beneficios, los investigadores dicen que no recomiendan el ayuno en días alternos como un esquema de nutrición general para todos. «Creemos que es un buen régimen durante algunos meses para que las personas obesas puedan bajar de peso, o incluso podría ser una intervención clínica útil en enfermedades causadas por la inflamación -dice Madeo-. Sin embargo, se necesita más investigación antes de que pueda aplicarse en la práctica diaria».

Además, aconsejan a las personas que no ayunen si tienen una infección viral, «porque el sistema inmunitario probablemente requiere energía inmediata para combatir los virus. Por lo tanto, es importante consultar un médico antes de emprender cualquier régimen dietético severo».

Si piensas hacer el ayuno de 36 horas, te recomendamos consultarlo con un médico o nutricionista antes de empezarlo.